DRENAJE ENDOCAVITARIO DE ABSCESOS PÉLVICOS GUIADO POR ECOGRAFÍA
Dublín, Irlanda
Los abscesos pélvicos surgen generalmente como complicaciones de cirugías o enfermedades abdominales. El drenaje por vía transvaginal o transrectal es un método efectivo para su tratamiento. La remoción espontánea del catéter no afecta la evolución del paciente.

La apendicitis perforada, la diverticulitis y la enfermedad de Crohn son las causas más frecuentes de abscesos pélvicos. Antiguamente eran tratados por el cirujano general, pero el drenaje percutáneo guiado por imágenes se ha convertido en las últimas dos décadas en una técnica aceptada. Los abscesos localizados profundamente en la pelvis generan un problema, ya que las estructuras intestinales, genitourinarias y óseas impiden un abordaje abdominal simple anterior o lateral.

La evacuación de estas cavidades por vía transrectal o transvaginal supera las dificultades antedichas. Presenta además ventajas sobre otras formas de tratamiento de los abscesos pélvicos, como las rutas transglútea o paracoccígea guiadas por tomografía computarizada.

Científicos del Departamento de Radiología del Beaumont Hospital evaluaron dieciocho pacientes derivados por abscesos pélvicos a lo largo de 4 años. Sus edades variaron entre 30 y 78 años (media 55). En cuanto al sexo, cuatro fueron hombres y catorce mujeres. Las causas más frecuentes fueron la diverticulitis (6 casos) y la apendicitis perforada (5). También se descubrieron abscesos provocados por tumores colónicos perforados, úlceras duodenales perforadas y filtraciones anastomóticas. El diámetro medio de las cavidades fue de 7 cm, siendo la mayor de 12 cm. La localización más asidua fue el fondo de saco rectouterino, en 7 enfermos, seguido por el fondo de saco rectovesical, el espacio presacro y la pared lateral de la pelvis. Fueron utilizados 18 catéteres en 17 pacientes, ya que en un caso fue necesario recolocarlo luego de su retiro involuntario. En una mujer anciana se realizó únicamente la aspiración transvaginal, con resultado satisfactorio.

Los abscesos pélvicos producen importante morbilidad en la población hospitalaria. Siempre debe intentarse inicialmente la segura vía transabdominal, ya que requiere menos sedación y es más cómoda para el paciente. Sin embargo, cuando las colecciones se encuentran en la pelvis profunda, existe mayor riesgo de lesionar el intestino u otros órganos. Además, el pasaje de contenido purulento a la pelvis a través del trayecto puede provocar una peritonitis.

Los transductores ecográficos endocavitarios, a pesar de tener un campo visual y profundidad limitados, generalmente definen las relaciones de las colecciones con las estructuras corporales con asombrosa claridad. Cuando los abscesos son primordialmente extraperitoneales, este abordaje permite preservar la esterilidad de la cavidad peritoneal.

Al compararla con la evacuación transglútea, la vía endocavitaria disminuye marcadamente la posibilidad de lesionar los importantes elementos vasculonerviosos que atraviesan el orificio ciático mayor. El procedimiento es más sencillo y seguro, y la posición del catéter es menos molesta. El vaciado de la cavidad es facilitado por la fuerza de gravedad. La aceptación de los catéteres transrectales por parte de los enfermos es alta, y el dolor no es un problema relevante como con los transglúteos. La vía transvaginal es técnicamente más dificultosa, debido a la fortaleza intrínseca de las paredes vaginales. No permite evacuar las colecciones presacras por la interposición del recto.

La mayor limitación de la vía endocavitaria es que no se pueden utilizar catéteres de diámetros mayores a 8 o 10 French. El abordaje transglúteo permite colocar drenajes más gruesos, por lo que sigue siendo de elección en hematomas infectados y colecciones purulentas viscosas.

Los autores observaron un número importante de extracciones involuntarias de los catéteres. Este evento ocurrió en cuatro de los pacientes tratados, pero no afectó la evolución satisfactoria de los enfermos.

En conclusión, el drenaje transrectal o transvaginal es un método efectivo para tratar los abscesos pélvicos. El abordaje transglúteo es preferible en colecciones viscosas.






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